De Casa Cuna a jardín de infantes: CEIN Chiquinquirá tiene más de 74 años formando niños en El Tránsito



“Era una casa abrigo para hijos de trabajadoras sexuales”

El Centro de Educación Inicial Nacional “Chiquinquirá ”, es un jardín de infantes que se encuentra en Santa Rosalía, municipio Maracaibo, diagonal al mercado de Santa Rosalía. Su fachada es antigua pero pintoresca a la vez. Grandes árboles ocupan el amplio patio que recibe a su entrada. Mejor conocido como “CEIN Chiquinquirá” oculta una historia, un largo e impresionante pasado.

Según, Elaine Briceño, directora actual del plantel, la infraestructura fue construida en 1920. “Unas versiones dicen que en la estructura funcionaban unas oficinas petroleras, otras voces dicen que era una casa abrigo para hijos de trabajadoras sexuales, del sector”, comentó Briceño, quien además agregó que empezó a ser escuela en 1945, cuando fue fundada por la maestra Cira Fósil de González. Es ahí cuando se oficializó como Casa Cuna, un semi internado bajo la responsabilidad legal del Consejo Venezolano del Niño.

Briceño explicó que con el pasar de los años y las condiciones del lugar dejó de ser un semi internado para ser escuela de ocho horas pero para el 2015, su horario fue reducido de 7 a 11 de la mañana. “Tengo maestras que viven muy lejos y el kínder se ha ido adaptando a los cambios”, aseguró la maestra Elaine, quien indicó orgullosamente que Cein Chiquinquirá tiene la matrícula más alta de los kínder del sector con 148 niños bajo sus manos, distribuidos en seis salas.



“Aquí no solo se les enseña a leer y a escribir, sino a ser humanos”, puesto que explicó que grandes hombres de la historia que han realizado famosas matanzas han sido profesionales. “Lo importante es que sean humanos, que respeten al prójimo”, expresó la licenciada en educación integral y técnico superior en educación preescolar.

A pesar de las precariedades por las cuales atraviesa el jardín de infantes, como un desborde de aguas servidas o el deterioro del techo original, el lugar es limpio, ordenado y decorado con esfuerzos para que los niños se sientan en un ambiente sano, educativo y fuera de peligro. En toda la entrada se encuentra una circunferencia, que en palabras de la directora, era una fuente donde solían bañar a los niños de la Casa Cuna, años atrás.





En un total de 26 empleados entre docentes, administrativo y obrero luchan día tras día para hacer funcionar el lugar y no dejar sin educación a más de 100 niños de la comunidad.

En el kínder, le dan comida a los niños todas las mañanas. Briceño aseguró que en el plantel se cumple el programa de alimentación. “Sin embargo, tenemos un mes que no nos llega comida. ¿Cómo resolvemos? yo llevo unos granos, otra maestra lleva un arroz pero gracias a Dios, nunca han dejado de comer los niños”, aseguró la maestra Elaine, quien relató toda la entrevista con pasión y emoción en sus ojos.



“Los representantes también aportan mucho porque me he dado la tarea de crear conciencia y orientar en cuidar y proteger la escuela a toda costa. No muchos entienden que la única forma en el que un país sale adelante de crisis, es con educación, con nada más”, concluyó.




Freydalí Pimentel
Fotos: Jairo García

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