Desde orinar en la intemperie a empujar su carro a las 2 a.m: Supervivencia de mujeres en colas de gasolina
Lleva 27 horas en la cola: “Deje a mis chamos con mi mamá y me vine a la bomba». Las mujeres pasan todo el día soportando altas temperaturas, sol y hambre. Se reúnen entre ellas para irse a lugares cerrados y hacer sus necesidades
En menor cantidad, pero con resaltante presencia se observan mujeres en sus carros haciendo la cola para la gasolina, con el cabello recogido y mejillas rosadas por calor, unas acompañadas y otras solas en el asiento de su automóvil envueltas en cansancio, acaloradas y desesperadas.
Las mujeres al volante, no son la excepción. Milagros Díaz, es madre de dos varones de 8 y 10 años, lleva 27 horas en la cola de gasolina de una estación de servicio de 5 de Julio. “Deje a mis chamos con mi mamá y me vine a hacer la cola porque me tocaba, soy madre soltera y no tengo para comprar gasolina”, comentó Díaz a Noticia al Día.
No muy diferente a Milagros, se encuentra la señora Yasmila Vásquez, quien lleva 20 horas haciendo la cola, en la misma estación. “Mis hijos están grandes pero el carro es mío y ya me tocaba echar gasolina. Ellos me traen comida y están pendientes de mí”, compartió Vásquez mientras se echa fresco con un cartón en su carro azul.
Por su parte, Solimar Gutiérrez de 27 años asegura que ella hace la cola durante el día y su esposo durante la noche. “Nos turnamos porque esto no es fácil”, dijo y agregó “Llevamos 24 horas haciendo la cola y ya sabemos que no vamos a salir hoy porque se acabó la gasolina”, expresó angustiada.
Estas mujeres recuerdan que hacen la cola desde el viernes y esperan salir el domingo para poder ir el lunes a trabajar. “Llego agotada, con sueño, se me olvidan las cosas, no rindo bien en la oficina”, comentó Gutiérrez.
Estas madres y esposas tampoco escapan de la crisis que tiene “doblado” al Zulia. “Cuando piensas que no puede haber nada peor, la situación te golpea más duro”, dijo una de las usuarias.
A ellas también les toca amanecer
Así como pasan todo el día soportando altas temperaturas, sol y hambre, las mujeres se reúnen entre ellas para irse a lugares cerrados y hacer sus necesidades. “Si me dan ganas de orinar voy al McDonald’s que está aquí cerca o me pongo de acuerdo con otras mujeres de la cola y nos vamos caminando a una parte donde no pase nadie y nos tapamos detrás de una mata”, confesó otras de las usuarias.
“Anoche me tocó empujar mi carro a las 2AM porque ya no tengo gasolina”, dijo Milagros Díaz, mientras que Solimar Gutiérrez aseguró que ha perdido la cuenta de la cantidad de dinero que ha gastado en chucherías, refresco, pastelitos o cepillados en la cola para apalear el calor y fastidio.
Fotos: Rafael Bastidas
Freydalí Pimentel


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