Elsa Antúnez: "Desde joven sufrí de taquicardias pero seguí corriendo, si me moría que fuese en las pistas"
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| La Gacela Negra en la pista del Pachencho. Foto: David Moreno |
"La Gacela Negra", como era apodada la medallista de atletismo Elsa Antúnez, cumple 43 años ostentando un récord nacional
Emocionada por el interés de hacerle una entrevista, La Gacela Negra asistió a las instalaciones del Estadio Olímpico José Encarnación "Pachencho" Romero, preparada con un álbum de fotos y secciones de periódicos donde había sido reseñada. “Esto es un honor, las entrevistas a las Glorias deportivas del Zulia deberían ser más relevantes de lo que las hacen ver, somos historia para este país”, sentenció desde el inicio, la medallista en atletismo, Elsa Antúnez.
Sonriente y participativa durante toda la entrevista, Elsa Antúnez hizo un recuento de su trayectoria como atleta y entrenadora. Compartiendo detalles de su infancia, así como del momento más aterrador de su carrera, un “No puedes correr más”.
“Tienes que poner que yo nací en Las Dolores, municipio Sucre, porque en mi Partida de Nacimiento dice Bobures porque es la capital, pero estoy orgullosa de haber nacido en Las Dolores”, expresó entusiasmada Antúnez, quien vestía con orgullo franela, pantalón deportivo y chaqueta del tricolor venezolano. “Las Dolores es un caserío, en mi casa el piso era de arena, las paredes eran de caña brava, las teníamos que empapelar desde adentro para que no se viera desde afuera y el techo era de paja, de ramas de palmas”, compartió.
Elsa Antúnez, Juana la Macho, Caballona o Chivata, como la llamaban sus cinco hermanos mayores porque se la pasaba corriendo. “Me mandaban a la tienda y yo iba corriendo, mi hermana mayor me regalaba muñecas pero yo las dejaba de adorno y me iba a correr y a saltar”, recordó entre risas, pues desde muy pequeña ya mostraba inclinación a lo que haría de grande.

La Gacela Negra zuliana, quien fue apodada de esta forma por su similitud con el antílope más rápido, nació un 29 de noviembre de 1949, fue la hija menor de padres humildes y “aunque hubo muchas necesidades, nunca me faltaron los valores y una buena educación”, resaltó Elsa Margarita. “Cuando iba a empezar el segundo grado, nos mudamos a Los Olivos en Maracaibo”, dijo.
Hizo sus estudios de primaria en el Colegio de Los Olivos y continuó el bachillerato en la Escuela Técnica, que después fue Escuela Industrial Maracaibo. Es en el liceo, a los 13 años, cuando empieza a practicar Voleibol. “Mi profesor de Educación Física me insistía que practicara Salto Alto, pero yo quería correr, le decía que me dejara correr, que yo le ganaría a todas las chicas con las que me pusiera a correr. Hasta que un día, me dejo correr y efectivamente las dejé a todas atrás”, comentó con gracia, La Gacela, mientras peinaba sus trenzas de cabello hacia atrás.
La entrevista se realizó en un vestíbulo del estadio Pachencho, donde diferentes personas que cruzaban el lugar, se acercaban a saludar a la gran Elsa Antúnez. “Soy muy querida por el deporte zuliano, en el gremio... La pista que está afuera es mía”, expresó con humor.
A los 14 años, Elsa Margarita fue llevada por primera vez a los Juegos Darinco donde se bañó de oro en Caracas. Ganó en el Zulia y en las nacionales, enseguida fue incluida en el equipo juvenil del estado Zulia. “Empecé ganando, corría 100 metros, saltaba largo, saltaba alto. Yo era alta y espigadita, cosa que todos aprovecharon para ponerme muchos sobrenombres”, agregó la deportista que entrenaba todos los días en el estadio de atletismo Canaima, en La Concepción.
“Había una campeona antes de mí, que se llamaba Reina Hidalgo, yo comencé ganándole a ella, eso salía en todos los periódicos. En el 69’ fui a mi primer sudamericano con 15 años, a correr 400 metros en Ecuador. Llegué a la final pero llegué como de séptima. Posteriormente jugué en los Bolivarianos donde rompí récord en 100 y 200 metros. Con mi récord en esos Bolivarianos despegué, fui a Centroamericanos y del Caribe, al preolímpico del 83' en Estados Unidos, a un Festival Mundial, llegué a tener el récord de 100, 200 y 400 y pertenecía a la selección de Venezuela".
"Tuve otro un récord sudamericano juvenil en salto largo y aun ostento el récord nacional de los Juegos Universitarios del año 1976. Van más de 43 años y aún lo tengo”, alardeo con la sonrisa y carisma que nunca se borró de su rostro durante el encuentro.
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| A sus casi 70 años, La Gacela Negra recuerda su paso por la pista del Pachenco. Foto: David Moreno |
Frenada a la Gacela
Al ser cuestionada por el momento más duro de su carrera como deportista, Antúnez no duda en contar la condición que la sacó de las pista por casi un año. Recuerda que en su juventud fue diagnosticada con taquicardias emocionales. “Me dijeron que no podía competir más, eso salió en todos lados, era la atleta estrella con 22 años, yo estaba destrozada".
"Mi cardiólogo, Gustavo Baptista, me dijo que podía jugar voleibol. Yo extrañada pensaba, pero si el voleibol requiere más y prolongada energía, las corridas es una sola emoción y ya... No lo entendía así que insistí e insistí, yo tenía un papel donde decía que no podía competir más pero nunca tuve un papel donde dijese que sí podía competir. Yo les decía a todos, si me muero que sea en las pistas pero déjenme correr; y así fue, logré conseguir correr de nuevo y gracias a Dios todavía estoy viva", recordó entre risas.
Admiración a Yulimar Rojas
Elsa Antúnez compartió su admiración por la atleta venezolana, Yulimar Rojas, quien a sus 23 años es medallista olímpica, bicampeona mundial en pista cubierta, tricampeona mundial en pista cubierta larga, campeona mundial al aire libre en la especialidad de triple salto y múltiples veces medallista panamericana, bolivariana y sudamericana.
“Me la presentaron una vez pero no tuve la oportunidad de conversar con ella, creo firmemente en su talento, en su disciplina y en su pasión por el atletismo. Para mí lo más importante de ella, es su humildad, un deportista sin humildad no llega lejos. El atleta que no es disciplinado no merece estar allí. Hay que tener humildad porque a veces se gana y a veces se pierde”, expresó y agregó que lo que Rojas le recuerda a ella en su juventud, “Su fogosidad me recuerda mucho a mí”.
Asimismo, compartió el consejo que siempre recordó de su entrenador “era que corriera para que las demás competidoras vieran mi número, no que yo les viera el número a ellas. Es decir, yo siempre adelante, nunca atrás”
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| La Gacela Negra celebrando una de sus victorias al llegar a la meta. |
Pistas extranjeras
Paralelo a sus competencias, Antúnez se graduó de bachiller en Caracas, allá estudió para ser entrenadora, se vino a Maracaibo y empezó a estudiar Idiomas y luego Educación Física en la Universidad de Zulia (LUZ), hizo un poco más de seis semestres, mientras trabajaba como entrenadora en el Instituto Nacional de Deportes (IND) y como profesora de Educación Física en dos colegios marabinos.
No pasó mucho tiempo hasta que se ganó una beca de estudio en Los Ángeles, Estados Unidos, por el presidente de la república para ese entonces, Luis Herrera Campins. “Allá estudié el idioma y me convalidaron la carrera que llevaba aquí, la terminé y seguía entrenando pero esta vez con atletas estadounidenses de los cuales aprendí mucho. En mi equipo había siete atletas olímpicas. Yo tendría como 28 años para ese entonces. Luego hice una maestría en Educación Internacional y después empecé el doctorado en Medicina Atlética, que es fisioterapia aplicada al deporte”.
Casada y con un hijo, antes que Antúnez pudiese terminar su doctorado ocurrió una tragedia en la ciudad en la que vivía. El 17 de enero de 1994, a las 4:31AM, una falla oculta que acecha debajo de los vecindarios del Valle de San Fernando desató un terremoto de magnitud 6.7 que destrozó edificios, rompió tuberías de agua y provocó incendios.
Northridge, ciudad en la que Elsa vivía, fue el epicentro del siniestro. El hecho, causó que por temor a perder su vida y la de su pequeño hijo, esta decidiera regresar a Venezuela, a tan solo un mes del terremoto. “Diagonal a mí, había un edificio de tres pisos y quedó de dos, quedaron 200 apartamento bajo tierra. Entré en pánico y preferí venirme”, expresó con seriedad al recordar ese episodio.
Apoyo y amor familiar
Al mencionar a su hijo, sus ojos tienen un brillo diferente, su voz se torna dulce y suave. “Mi hijo amado hoy tiene 32 años, vive en los Estados Unidos. Él también tuvo un camino largo por varios deportes, yo dejé que probara en todos a ver cuál le gustaba, fue muy bueno en béisbol. Ahora juega rugby, allá donde vive. Está recién casado con una maravillosa mujer, ambos son mi adoración y orgullo”, enfatizó con mucha emoción.
“Mi mamá siempre estuvo muy orgullosa de mí, viajaba conmigo y todas mis medallas se las ofrecía a la Virgen Chinita o a San Benito", recordó y agregó “Yo paso de 400 medallas porque hacía muchas pruebas. Sin embargo, muchas de ellas están en las iglesias, porque mi mamá se las ofrecía a todos los santos habidos y por haber", dijo entre risas.
“Si vuelvo a nacer, volvería a ser deportista, para mí hacer deportes es lo máximo, va de la mano con tu alimentación. El deporte es una alimentación para el cuerpo, para el alma... siempre cuando hay sobrepeso, problemas cardiovasculares o depresión, lo que sea, te mandan a hacer actividad física. El ejercicio es necesario”, compartió la zuliana, quien además confesó entre risas que el canto es su segunda pasión.
“Cuando regrese de los Estados Unidos, seguí trabajando con la Universidad del Zulia a tiempo completo, también trabajé con la escuela americana Bella Vista. En el 2007 gané un concurso de Coordinador General de Deporte de LUZ. Desde el 94' estoy activa con la Universidad, pero desde el 2007 estoy en ese cargo de Coordinadora. No me he jubilado, pero creo que hasta este año llego.

Se ha vuelto muy difícil continuar, no tenemos atletas, no hay instalaciones dignas, no hay dinero para financiar viajes, ni para asistir a campeonatos o hacer intercambios, como lo hacíamos en años anteriores. Sientes mucha frustración por el hecho de no poder hacer una buena labor”.
Por su parte, Antúnez criticó el nombramiento de Arquímedes Herrera a la Villa Deportiva, puesto que para ella, lo merecía Pedro Gamarro. "Arquímedes fue mi amigo y no le quito mérito, pero Pedro Gamarro fue medallista de oro, que se la quitaron y trajo medalla de plata, es otro tema. En cambio Arquímedes fue sexto lugar en un relevo. La competencia en todo caso tuvo que haber sido, entre Gamarro y Asnoldo Devonish que fue la primera medalla olímpica para Venezuela".
Hablando precisamente de desatenciones, Antúnez también se pronunció por la despedida física al boxeador zuliano, Pedro Gamarro, quien falleció el 7 de mayo del presente año. “Las atenciones que le dieron fueron muy pocas, nos quedamos cortos para agradecerle, para honrarlo. Las Glorias del deporte han sido olvidadas y desatendidas.
Pienso que en el Aeropuerto Internacional de La Chinita debería haber en un pasillo de abordaje internacional una fila de cuadros de las Glorias del Deporte zuliano. Vallas en las calles, para que los jóvenes conozcan lo que hemos hecho por este país, a los 25 años ya yo había dado tanto por Venezuela y por el estado”, señaló con firmeza.
También se refirió a la participación del conjunto zuliano Cacique Mara, representantes de Venezuela, que se proclamaron campeones del Campeonato Latinoamericano Pre infantil de Béisbol de Pequeñas Ligas 2019. “Miren los sacrificios que hicieron las Pequeñas Ligas de Cacique Mara, que han participado con recursos de grandeligas, que vergüenza debe darle a los gobernantes”, indicó.
Para culminar, la atleta bilingüe, compartió que ha viajado por más de 30 países durante su trayectoria como atleta, "te enriquece mucho los conocimientos, conoces la historia de cada país por el contexto en el que está cuando los visitas". Sin embargo, confesó lo que le faltó por obtener en su carrera. “Tendría 33 años la última vez que competí, me faltó obtener una medalla olímpica, tres veces forme un equipo para ir a las olimpiadas y por diferentes razones, nunca se dio pero C’est la vie (Así es la vida)”, recitó en francés.



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| La Gacela Negra recibiendo condecoración por presidente de la república, Luis Herrera Campins |

Freydalí Pimentel
Fotos: David Moreno




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