Reportaje: Madres profesionales venden en casa alternativas ante crisis
La
crisis económica que afecta a los venezolanos en los últimos años ha
incrementado el desempleo, así como el descontento por trabajar con salarios
que no alcanzan para mantener familias. Alguien dijo una vez: las personas
crecen en la adversidad. Esa frase identifica a las madres emprendedoras que
con mucho esfuerzo así lo demuestran.
La
necesidad de obtener ingresos adicionales en el hogar fue lo que impulsó a Romelia
Salazar, madre soltera de tres hijos, a empezar a vender cepillados. Al
principio, ella misma los hacía: compraba las frutas, los vasos, el azúcar y
estabilizante –para darle consistencia cremosa de helados–. Inició en enero del
2017 “por agarrar efectivo, por tener unos ingresos adicionales”, tanto en
efectivo como por transferencia. Modestamente, vendiendo desde su casa,
Salazar gana a la semana unos 60 mil bolívares en efectivo y 30 o 40 mil
bolívares por transferencia, aproximadamente.
En
noviembre de 2017, la señora Romelia dejó de hacer sus famosos cepillados
debido al gran costo de los materiales. “Ahora vendo ‘duros fríos’ porque aumentaron
mucho los costos de la materia prima: el azúcar a 170, 180mil, los duraznos –que
antes los compraba a 3mil 500– hoy en día el kilo cuesta 80 mil. La mora, la fresa
muy costosas. Yo hacía cepillados de coco con leche y de Toddy pero los dejé de
hacer también, por lo costosa que se puso la leche. Entonces para vender un
cepillado de fruta tengo que venderlo en 30mil y los de leche como en 50 o 60
mil; mis clientes, en su mayoría niños, no tienen para comprar a esos precios”,
precisó.
Romelia Salazar vendiendo sus duros fríos
Por
esa razón decidió comprar “duros fríos” porque son económicos y los niños
pueden traer de 3 a 5 mil bolívares y se los llevan. “Tengo que vender un
poquito más económicos porque a mí lo que me interesa es venderlos, no importa
que les gane un poquito menos… para que los niños lo puedan comprar y yo tener
mi efectivo”.
La
también licenciada en Trabajo Social aclaró que esa venta no la ayuda para
gastos de la casa “es sólo para los pasajes para ir para el trabajo, para que
mi hija tenga efectivo para ir a la universidad o por si nos toca una eventualidad,
tenemos para pagar un taxi; a veces, hasta para comprar la caja Clap”.
“No
dependo de lo que gano vendiendo ‘duros fríos’, yo me mantengo con mi salario de
Licenciada y con los ingresos de los otros miembros de la familia” confiesa
Salazar, quien concluyó que los seguirá vendiendo porque le sigue resultando
factible; compra el paquete de “duro fríos” con punto de venta y los vende en
efectivo.
La
odontólogo jubilada Hilda Perera vende desde el año pasado, galletas de avena
en su residencia. Al ofrecer detalles, confesó que no le gana nada a la venta
de sus galletas, la principal razón es conseguir efectivo. “Todo está muy
costoso, la margarina, los huevos, la azúcar, la harina, la avena (que antes
era bastante económica: en 5 o 6mil, ahora está en más de 100). No se le gana
nada, pero se obtiene efectivo, así no tengo que comprarlo al 100% o al 150% como
lo están vendiendo” afirmó Perera, quién además comentó no comprar comida con
lo que gana, solo para gastos de pasajes, en taxi “en cosas en las que uno
tiene que disponer de efectivo”.
La
licenciada en Odontología, agregó que las galletas llevan avena, azúcar,
vainilla, polvo de hornear y margarina. “Por ahora las vendo en 4mil, pero la
verdad salen en más… y no quiero sentarme a sacar cuentas y averiguar en cuanto
las debería vender, me da miedo saberlo” confesó entre risas. “Yo las he visto
en comercios que las venden a 20mil bolívares y son más pequeñas que las mías”,
afirmó Perera; quien además concluyó que las seguirá haciendo porque debe conseguir
efectivo para que su hija vaya a la universidad.
Galletas de Avena por Hilda Perera
Estas
madres están conscientes que venden alternativas económicas para que otros
niños de la urbanización complementen con galletas o “duros fríos” lo poco que
comen en sus casas. “A veces ese cepillado que compran a las 12 m, es lo
primero que se comen en el día. ¿Cómo yo dejo de vender estos cepillados
sabiendo esa situación? Es una forma de conseguir efectivo y ayudar a esas criaturas
que son vecinitos de uno” agregó Salazar.
Por
otra parte, Zolanlly Rodríguez abogada
retirada del oficio por maternidad, compartió que en el 2016 hizo un curso de pastelería
y repostería, por lo tanto, desde hace un año empezó a hacer tortas,
ponquesitos, brownies, galletas… para venderlas en un Mini Market y en su
hogar. “Mi experiencia hubiese sido mejor pero no se consigue nada”.
Rodríguez
comentó que empezó a hacer repostería porque era algo que podía hacer desde la
casa “un trabajo que se hace en la casa, porque yo tengo dos niños de cuatro y
dos años que no me permiten ser abogada. Yo creo que la mayoría de las mujeres,
que se dedican a esto son amas de casa. Ahorita, en estos tiempos, todo el
mundo está buscando hacer una tarea alternativa a la profesión porque un sueldo
no da para vivir. La gente se ha puesto creativa, a hacer trabajos de
emprendimiento, desde el hogar y es rentable: vender y estar en la casa”.
“Yo
no me mantengo con lo que hago en repostería, a mi me mantiene un señor gordo
que trabaja todo el día”, agregó Rodríguez entre risas, para referirse a su
esposo. “Si yo me enserio con la repostería, pongo un
horno de calidad en mi cocina y hago gran cantidad de material, puedo vender
mucho más”.
Rodríguez
agregó que se impresionó cuando empezó a hacer su curso en una escuela
artesanal, por el gran número de personas que hacían cursos en: corte y
costura, peluquería, manicuristas, barbería, haciendo carteras (manualidades),
es decir, la cantidad de gente buscando resolver con trabajos desde la casa. Puesto
que, es bien sabido que un salario no alcanza para cubrir demandas en el hogar.
“Haciendo
el curso me llamaron de hidrólogo para trabajar como abogada de la empresa;
sólo trabaje 15 días porque mi hija de dos años se enfermó como los tres
primeros días y me botaron –recuerda ahora entre risas- eso me motivo a
dedicarme a los niños y a trabajar en casa” añadió Rodríguez.
La
también abogada compartió que al precio que vende sus tortas, recupera lo que
invierte en los materiales; que normalmente son azúcar, harina, huevos,
mantequilla. Sin embargo, no le brinda ingresos importantes en su hogar.
Testimonios
como estos son sólo una prueba de que a pesar de la situación que se vive, se
puede resolver de muchas maneras. Aunque no tengan empresas consolidadas, ni
ingresos significativos, solventan otras necesidades en la casa como la falta
de efectivo y la satisfacción de producir dinero a pesar de dedicarse
exclusivamente al hogar.




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