Reportaje: Huertos familiares se incrementan ante la crisis

Elena Salazar salió el viernes dos de febrero a comprar verduras para su hogar. Gastó 70 mil bolívares en cuatro rubros que compró: tomate, auyama, papa y cebolla. Ninguno llegó al medio kilo de peso. Elena sólo llevaba 65 mil bolívares en efectivo y en vista de eso el dueño del comercio, que es su amigo, le dejó llevarse las verduras por lo que tenía. Después de tan humillante escena, Elena decidió sembrar sus propias hortalizas ¿cómo? era más económico averiguarlo que ir de nuevo a la verdulería.

El amor por la siembra viene desde nuestros ancestros y se ha mantenido por generaciones, sin embargo, la elevada inflación que vive el país en la actualidad ha obligado a las familias a rescatar estas costumbres para disminuir sus gastos en hortalizas y frutas. Elementos indispensables en la cesta básica y que ahora se encuentran tan costosos que resulta difícil su adquisición. Según el diario Panorama del día cinco de marzo del 2018, el precio de la Canasta Básica Familiar ya se ubica en más de 35 millones de bolívares.

Desde el hogar

Poseer un pequeño huerto en casa se ha convertido en la vía para combatir los elevados costos en los comercios. La ama de casa, Beatriz Manzanilla, comenzó sembrando una raíz de cebolla larga en un pequeño matero por necesidad. “si necesito una cebolla para cocinar el almuerzo, voy y corto lo que necesito”. Además comentó que este rubro tarda entre 15 y 21 días para crecer y que ansía sembrar otras verduras como: tomates, pimentones o ajíes misteriosos.

“Aprendí viendo los programas de Venezuela Productiva, donde hacen barbacoas y me guié de eso” agregó la también licenciada en enfermería quien, utiliza las pastillas vencidas como abono.

La señora Amariles Ríos, ama de casa y profesora universitaria, comentó que desde hace 30 años cultiva en el patio de su casa todo tipo de plantas como: guayaba, yuca, tomate y pimentón para el consumo de su casa. “Me motivó la misma familia, querer mantener la costumbre de todos mis abuelos, ellos tenían su siembra de patilla, de melón, de limones, de piña y eso lo conservamos los nietos”.

La educadora universitaria reveló que quisiera sembrar plantas medicinales, como por ejemplo, albahaca, tomillo “aunque ya tengo hierba buena, moringa y menta”. Al preguntarle que cual ha sido el cultivo más difícil en producir frutos, confesó que el plátano y el limón. “El plátano requiere de espacio para crecer y el espacio con el que cuenta en mi jardín no es tan grande, quizás era por eso”.

“Le recomiendo a otros esta iniciativa, es una manera de mantener unida a la familia, de hacer una labor en conjunto, de que cada uno aporte una idea de cómo sembrar, así como de responsabilizar a los más jóvenes de regar las matas”. Aconseja a estar pendiente de los insectos, de las plagas, de echarle su abono y fertilizante a las plantas para que produzcan su fruto, concluyó Ríos.

El uso de compostaje
Margie Orozco, ama de casa e ingeniera, apuntó que utiliza los desechos de las papas, zanahorias cocidas, remolachas cocidas y cascaras de los huevos para hacer una mezcla donde bien triturados, se le coloca a las plantas para que les den nutrientes sin productos químicos añadidos. Esta mezcla, se llama compostaje, significa que es una mezcla compuesta por desechos orgánicos obtenidos en la cocina.
“Obviamente en la producción a gran escala, en la industria agrícola normalmente, requieren que sean tratadas estas siembras con químicos, para evitar las malezas o los insectos” agregó, la también especialista en Protección Ambiental y en Seguridad al trabajador.

Crédito: Sabelatierra.com
Agronomía para todos
El ingeniero agrónomo Jonathan Ferrer, aseguró que lo bueno de que las personas siembren en sus casas es que como son superficies pequeñas, se puede crear el suelo que necesitan las hortalizas, en este caso las verduras. “Estas se adaptan a casi todo tipo de suelos”
Recomienda comprar arena roja y capa vegetal, mezclar y obtener un suelo perfectamente útil para sembrar. Hortalizas como el cebollín, el cilantro, el pimentón, el ají, se adaptan a las condiciones climáticas de Maracaibo. Otras como la yuca, la zanahorias, el repollo, la lechuga se adaptan más en zonas frías… “si se pueden dar, pero no de la proporción deseada”.

En esto interviene la amplitud térmica, que según Óscar Jerez en su Blog : “es la diferencia entre la temperatura más alta y la más baja registrada en un lugar, durante un determinado período de tiempo, que puede ser un día, un mes o un año”. Para las hortalizas como la lechuga, es importante mantener temperaturas bajas en el día y aún más bajas en las noches. Por eso suelen sembrarse este tipo de hortalizas en las zonas andinas de Venezuela.

La ventaja de las hortalizas es que se tiene control del suelo. Se puede sembrar todo tipo de verduras pero pueden no darse o no crecer del tamaño deseado. Las hortalizas no son tan exigentes con el suelo, lo que necesitan es capa vegetal y materia orgánica; abono que puede ser de vaca o de ovejo.

Máximos cuidados

Con respecto a los químicos utilizados en las siembras, el ingeniero Ferrer explicó su importancia en los cultivos a gran escala, que ayudan a prevenir y combatir los insectos que atacan a muchas legumbres, como al cebollín. Sin embargo, en casa no es necesario su uso “con estar pendiente de tu cultivo que no le caigan mosquito, plagas y hasta iguanas que se comen los cultivos, será suficiente”.

Las hortalizas son de ciclos cortos, de tres a seis meses, depende de los rubros. En cuanto al plátano, el especialista concluye que este ya no es una hortaliza “tiene un ciclo medio (de seis a nueve meses), necesita otras condiciones, cuidados más rigurosos con los nutrientes, fertilizantes, es mucho más exigente”.

Ventajas y desventajas desde lo económico

La economista Emma Troya, argumentó que entre las ventajas de los huertos familiares se encuentra una alimentación óptima, se elimina el canal de distribución, se destinan los ingresos económicos para otros rubros (carnes, pollo), mejora el ambiente y mantiene la unión familiar.

Sin embargo, en cuanto a las desventajas sostiene que el urbanismo, que es la población en ascenso, no permite la diversidad de jardines, el exceso de viviendas desplaza las áreas verdes. Así como también la escases de semillas o que los establecimientos destinados para la venta de semillas no venden al detal (ejemplo: 200gr) sino al mayor, en kilos (2 o 3kg) y una familia no necesita tantas semillas. Incluyendo además, el deficiente servicio de agua lo cual dificulta la hidratación del huerto, que debe ser realizado con agua limpia, porque la mayoría de las hortalizas así lo requieren.

“Hay unas plantas como: el romero, el tomillo, la albahaca, que además de ser medicinales sirven de adobo para las comidas” concluyó la economista Troya, quien recomienda su siembra para evitar el uso de cubitos y otros condimentos dañinos para la salud.

Siguiendo estos consejos, Elena no debería preocuparse más por pasar incómodos momentos a la hora de comprar verduras. Con aplicar estas precisas recomendaciones le será de mucha utilidad saber en dónde, cómo y qué sembrar en el patio de su casa. Con un pequeño matero para empezar, enseñando a toda su familia y cosechando frutos sanos.

La siembre de hortalizas en casa se perfila como la mejor alternativa para mejorar la dieta de la familia, ayudar a tolerar el clima de la ciudad y además, inculcarles a los más pequeños de la casa a consumir verduras, de forma divertida, económica y saludable.

Crédito: TuComuna.TV

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