La historia de Merlis Mora es como para sentarse a llorar ... ¡pero no, ella lucha!

"Motivo a mis hijos a que estudien, que aprendan a leer y a escribir para que salgan de aquí"

Una casita de lata es tapada por el monte y por otras viviendas, en ese hogar vive Merlis Mora, de 33 años, una mujer que al notar la presencia de extraños se regocijó con sus niños. Al entender la intención, abrió su corazón para contar su historia, que por invisible no deja de ser verdadera.

"Nací en Santa Apolonia, Trujillo, mis padres colombianos trabajaban en fincas allá, pero cuando cumplí 10, nos mudamos a Maracaibo. Aquí estudié hasta el 5to grado, sin terminarlo porque empecé a ayudar a mi mamá con los gastos", recordó Mora con tristeza, pues "apenas aprendí a leer y a escribir".

A los 18 años, Merlis trae al mundo a su primer hijo, luego tuvo tres niños más. Vivía con su esposo en el sector Pomona, hasta que una noche, este falleció a causa de un accidente automovilístico.
"Fue duro, sobre todo para mi hijo mayor que era muy apegado a su papá. Han pasado siete años de su muerte", expresó cabizbaja Merlis, sin detener su historia. "Empecé a trabajar pero cuando llegaba a la casa, los niños me decían que sus tíos, de la familia de su papá, los maltrataban. Llevé a la Lopna el caso y no procedió. Me hicieron la vida imposible hasta que me salí de allí y me vine a vivir aquí con mi familia".


Viviendas de familiares de Merlis

Merlis vive en La Florida, en una casa de lata al lado de la Cañada Morillo en Sabaneta. "Tengo tres años aquí, mi mamá y mis hermanos viven a mi alrededor. Un señor que se fue a Colombia me dejó la casa al cuido". Al ser cuestionada por lo que haría de regresar el propietario, Mora aseguró no saber que hacer.

Kleiner con su mascota, "Negrita" 


Su hijo menor de 9 años interrumpe la entrevista para pedir "una vivienda digna". Kleiner, su nombre. "Él se está recuperando de una papera", contó su madre. "Más bien son niños muy sanos, casi no se enferman. Los llevo al Seguro y les he puesto todas las vacunas. Al mayor lo llevaba al psicólogo de la escuela, después de la muerte de su papá pero ya está mejor".
Sin embargo, Merlis contó que su tercera hija, de 10 años y que lleva su mismo nombre, necesita una plantilla, puesto que tiene una pierna más larga que la otra. "No camina mucho porque luego le duelen las piernitas".


Hijo mayor de Merlis, jugando con sus tíos de su misma edad 


Abuela al rescate

Merlis cuenta con el apoyo de su mamá, la señora Elsa, quien se gana la vida limpiando en los apartamentos de los edificios La Florida. "No tenemos aire y se nos dañó la nevera. Tenemos que comprar la comida diaria. En esos edificios (señala los edificios de La Florida) me gano la comida diaria para mí, los cuatro hijos menores de edad que todavía tengo y de paso, ayudo a Merlis con los cuatro niños de ella", narró la fuerte abuela de 50 años.

La abuela, Elsa, al llegar del trabajo

"Estoy cansa' de pedir ayudas a los gobernantes, así que ya me olvidé que existe un Gobernador", dijo conmovida la señora, y agregó "cuando llueve, la cañada se desborda y mando a todos los muchachos a casa de mi hermano para que los suban en la platabanda", contó.
Merlis también se refirió al miedo que siente cuando trabaja y le toca dejar a sus hijos solos. "Todos van al colegio. Yo normalmente no trabajo para cuidarlos. Me ayuda mi mamá y mi hermano, pero a veces me sale un trabajito de limpiar una casa y me voy. Los dejo con mi mamá. Trabaja ella o trabajo yo pero no los dejamos solos porque por aquí viven muchos malandros. Tengo dos niñas señoritas de 10 y 12 años, me da miedo que se queden solas", expresó preocupada.




Navidades sin esperar medianoche

Merlis Mora compartió que en las Navidades prefiere mantener a sus hijos encerrados en la casita para que no vean la ropa nueva o juguetes que estrenan otros niños. "Apenas logro darles la comida diaria y mantenerlos en la escuela. No tengo para comprarles nada, así que en Navidad comemos y los acuesto a dormir".
La petición de Merlis y su madre Elsa, es una vivienda digna y trabajos mejor remunerados. Interesados en ayudarlas comunicarse el teléfono de Merlis al 0424-6843403.









Mientras tanto los niños y adolescentes, juegan dominó durante el día para entretenerse 

El almuerzo que preparaba la madre, para su familia 

"Pa' que voy a ahorrar en comprarme un colchón si cada vez que llueve se moja todo el cuarto" 

Lamentó los riesgos de vivir al lado de la cañada Morillo


 Merlis contó que gracias a una toma que sacó de la tubería principal de la calle, tiene agua semanalmente. 








Freydalí Pimentel
Fotos: David Moreno

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